MARIO CAPMANY
Definitivamente, este es el verano de las divas del pop en Barcelona. Cada una con su propio universo sonoro y visual, pero todas dejando su huella: CHARLI XCX, SABRINA CARPENTER, CHAPPELL ROAN, BILLIE EILISH, JENNIFER LOPEZ y este sábado AITANA, la megaestrella patria, quien convirtió el Estadi Olímpic Lluís Companys en un templo de emociones, luces y coreografías milimétricas. La gira Metamorfosis Season, que pasará por el Riyadh Air Metropolitano de Madrid los días 30 y 31 de julio, arrancó por todo lo alto en su ciudad natal con un espectáculo de casi tres horas que sirvió de recorrido por sus cuatro discos y de altavoz emocional a su presente más íntimo.
«Cuarto azul» ha consolidado a Aitana en el trono pop, y sus seguidores lo saben: le rindieron pleitesía desde horas antes, soportando el sol de Montjuïc como si fuera parte del ritual. La artista, lejos de acomodarse, desplegó un show colosal con estética Coachella, una plataforma en forma de mariposa y pantallas gigantes que, paradójicamente, dificultaban la visibilidad a los fans más cercanos. Antes de ese derroche visual y sonoro, la emergente JULIETA caldeó el ambiente con un repertorio fresco y cada vez más reconocido.
AITANA repasó todas sus eras: Spoiler, 11 Razones, Alpha y el reciente Cuarto azul, un viaje sonoro donde no faltaron hits como Teléfono, Mariposas o Popcorn, ni ese guiño nostálgico a los años 90 con Las Babys, versión a ritmo de fiesta de Saturday Night. La coreografía del tema hizo sonreír a más de un adulto acompañante de las jóvenes ‘aitaners’, en un encuentro generacional que demuestra la transversalidad de su éxito.
Los momentos emotivos vinieron de la mano de las canciones de su último disco, un relato abierto sobre su duelo sentimental. Así, temas como Cuando hables con él —dedicado según dicen a Miguel Bernardeau— y letras dirigidas a Sebastián Yatra fueron recibidas con lágrimas y gritos en igual medida. La sinceridad ha sido parte esencial de esta era, algo que se refuerza con su serie documental en Netflix, que también da nombre a la gira. Durante Música en el cielo, la cantante bajó a mezclarse con su público, generando uno de los instantes más íntimos de la noche.
Pero la emoción se combinó sin descanso con la euforia. El estadio se transformó en karaoke multitudinario en temas como Presiento, Segundo intento o Sentimiento natural, donde se confirmó que AITANA es una de las artistas españolas más escuchadas en el extranjero en 2025. Su fórmula: letras que apelan a las emociones universales y melodías irresistibles. Tan pegajosas que ni el más duro fan del death metal se libra de tararear Formentera mientras friega.
El broche final fue de fuegos artificiales y guiños a la cultura pop. Con La chica perfecta —su colaboración con Alaska, ausente en esta ocasión pese a los ruegos en redes— y Conexión psíquica, cerró una noche épica en su primer estadio, un reto que quedó superado desde el mismo instante en que gritó: “¡Buenas noches, Barcelona!”.




